Como en un mal sueño, en centroamérica se ha producido un golpe de estado con sabor a rancio y distatorial, como los sucedidos en el pasado siglo XX, que llevó a dicha región a una serie de luchas civiles que desangraron a las naciones hasta hace bien poco, ahora le toda a Honduras, le toca volver a ver los tanques en la calle, esos tanques que presuntamente tenían que velar por el bien de la patria, ser el sostén del gobierno y del estado, se han vuelto como se volvieron en España en el año 1939 contra el pueblo.Los que siempre han mandado, creen que la democracia es hacer lo que uno quiere porque manda, y si alguien se sale del guión predeterminado por ellos, se usan todos los resortes del estado para aniquilarlo y punto, total, el estado es su finca, y el opositor es nada, por eso, los perros que han dado el golpe de estado entraron a primera hora en la casa del presidente y se lo llevaron en pijama fuera del país, destruyendo todo rasgo de estado y llevando al país al siglo XX, al caos... ahora hay un fantoche que ha tomado el poder y dice hablar en nombre del país, y solo lo hace en nombres de los perros que les manda... a esos perros les diré que hagan lo que hagan, ya están manchados de mierda para sus restos.
Afortunadamente, en la Casa Blanca ya no se vendicen estas atrocidades y en Europa se desprecia estos actos, y desde el resto del continente latino, donde el estado de derecho es un hecho se desprecia la acción de esos delincuentes que se hacen llamar estado, es por ello, que los golpistan están solos, y lo saben.
Roberto Micheletti y todols los que le rodean, son delincuentes y solo tienen una opción, volver a traer al presidente eleccto, todo lo demás, es delinquir contra los derechos humanos, porque dar un golpe en una democracia es el crimen más horrible que una persona puede hacer... y ellos lo saben.





2 comentarios:
Un gran problema. Ha sorprendido a America. Espero se resuelva.
Saludos
Germanico, aquí también ha sorprendido, por rememorar los viejos tiempos...
Publicar un comentario en la entrada